Pensé ver La maldición de la flor dorada por que Zhang Yimou su director también era el director de La casa de las dagas voladoras, que me gusto bastante. ¿Y que tenemos? pues un culebron precioso visualmente pero un culebron. Una fotografía inmensa, impresionante, un preciosismo en cada fotograma pero el fondo es un folletín sin un contenido demasiado atrayente. Me parece demasiado oropel, demasiado boato para poco contenido, “mucho ruido para pocas nueces”. Incluso las batallas le falta dramatismo, alma, la ves y dice ¡cuanta gente!, ¡cuanto extra!, pero en si no te hace meterte en la batalla. Me sigo quedando con La casa de las dagas voladoras. Nota = 6