Guión sin pies ni cabeza, enrevesado. Intenta tener sentido y nada tiene sentido, descabellada. Pretende plantear la dicotomía de lo justo e injusto, la corrupción o que todo vale para hacer justicia, pero lo pretende porque queda todo nebuloso en un guión desordenado y confuso lleno de malentendidos. La acción abusa de secuencias llenas de sangre gratuita y sin sustancia. No consigue mantener la atención. Actores difuminados con unos personajes vacíos y típicos. Keanu Reeves con el arquetipo de policía duro, inexpresivo e impávido, multiusos Forest Whitaker es de lo mejor los actores aunque tampoco esta para tirar cohetes. Hugh Laurie en el personaje de relleno “doctor-policía asuntos internos House”. Descafeinada peli de policías, no aporta nada nuevo. Calificación: **