Un inicio burdo e injustificado sobre la inmigración hace predecir una película floja y aburrida, pero sucede todo lo contrario. Conforme avanza la trama y se desprende del toque de falsa denuncia social, comienza una película inquietante, claustrofóbica y que impregna desasosiego e intriga. Unos excelentes primeros planos que hacen subrayar la interpretación del actor. Los diálogos son flojos, los silencios, las miradas y los movimientos de cámara explican mejor que cualquier dialogo. Las interpretaciones de Gustavo Sánchez Parra y Concha Velasco (secundaria de lujo) son fantásticas, Martina García interesante, Icíar Bollaín y Xabier Elorriaga pasables, Àlex Brendemühl no me lo creo en ningún momento. Película de menos a mas, con un buen montaje y una claustrofóbica ambientación. Interesante. Como he leído por otro sitio se podría llamar “mi vida como una rata”. Calificación:***
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